Cambios de paradigma, hacía una psicología integradora

Los seres humanos somos una especie en constante evolución. Continuamente, a lo largo de nuestra historia, rompemos con los sistemas de pensamiento dominantes para sustituirlos por nuevos esquemas y formas de entender nuestra vida. 

Los primeras sociedades dejaron la vida nómada para establecerse y crear comunidades que les permitieran cooperar para garantizar su supervivencia. Poco a poco, fueron ampliando su forma de vida, cazadora y recolectora, hacia el cultivo y el pastoreo, lo que facilitaba el acceso a los alimentos con todas las ventajas que eso conlleva. Ya no tenían que perseguir a su presa por días, tenían su sustento asegurado y exponían su vida a menos riesgos y peligros. Este salto, de cazador recolector a cultivar la tierra y criar animales para el consumo, es un cambio de paradigma. 

Un paradigma es el modelo, teoría o guía que rige y sirve de referencia a una forma de pensamiento y conducta. Cada época de nuestra historia se puede acotar dentro de un paradigma determinado.  Podemos observar cambios de paradigma a lo largo de la historia en distintos ámbitos, como el científico, médico, político, etc.

Por ejemplo, la filosofía de la ciencia procede del desarrollo progresivo de la filosofía clásica. Desde los primeros filósofos que formularon teorías y leyes sobre la naturaleza y el funcionamiento observacional del mundo, lanzando explicaciones y fórmulas para su comprensión, hasta el desarrollo de la ciencia moderna con la creación del método científico, basado en la experiencia demostrable.

Cada paradigma a lo largo de la historia tiene como base un modelo filosófico de comprensión de la realidad, y su consecuente formulación científica. El método científico es una herramienta muy útil que nos ha permitido avanzar hasta hoy. Desde nuestros inicios ancestrales a la física cuántica, desde la observación de la naturaleza a la observación del universo. El método científico nos ayuda a evolucionar y ha crecer y nos da un lenguaje común a toda la humanidad.

Sin embargo, el método científico no es infalible. Se podría dar el caso, y se da, de teorías que se tratan de demostrar partiendo de supuestos que están atados a la interpretación, y no exclusivamente a los hechos observables. Por ello, científicos poco éticos que deseen demostrar sus supuestos, podrían buscar las variables favorecedoras que confirmen o refuten su objeto de estudio.  

Así nos encontramos con que, el método científico muy válido en las ciencias exactas, se ha topado con muchas barreras al tratar de aplicarlo a las ciencias sociales. De esta forma, disciplinas tales como la antropología o la sociología, quedaron relegadas al área de lo no científico ya que su objeto de estudio no se podía amoldar al modelo de las ciencias exactas.

Algo similar ha pasado con la psicología. La psicología que hoy se estudia en las universidades de forma dominante pertenece a modelos asociados a la filosofía y ciencias vinculadas al método científico. Para poder ser aceptada como ciencia ha debido demostrar que se rige bajo un paradigma englobado en el método científico. Gracias a ello, la ciencia de la psicología y la concepción del ser humano ha avanzado mucho. Sin embargo, hemos llegado a un punto en el cual, el laberinto de la mente y su complejidad va más allá de lo que se puede explicar con el método científico. 

Debemos empezar a admitir que la razón humana no puede explicar todos los fenómenos. Pongamos como ejemplo el altruismo, el perdón, la compasión, la espiritualidad, la intuición o la creación de sincronicidades, éstas no pueden ser explicadas desde la lógica y, sin embargo, forman parte constante de nuestra experiencia. Si estamos de acuerdo en esto, ha llegado el momento de plantearnos la asunción de un nuevo paradigma en psicología que abarque a toda la experiencia humana.

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