Conciencia y consciencia. Diferencias

El uso de las palabras “conciencia” y “consciencia”, en nuestro idioma, genera algo de confusión. Esto se debe a que ambas palabras proceden del latín constientia, y por eso se han utilizado de forma indistinta durante mucho tiempo. Sin embargo, en la actualidad su significado difiere. Vamos a comprenderlos y a explicar cómo utilizar de forma apropiada ambos términos.

CONCIENCIA

Cuando usamos la palabra conciencia nos estamos refiriendo a la capacidad que tenemos para hacer juicios de valor en función a las bases éticas y morales que rigen nuestro entorno o sociedad. En este sentido el término conciencia también se usa al hablar de cuestiones filosóficas o religiosas. 

Cuando hacemos reflexiones sobre algún aspecto de la realidad que nos rodea podemos decir que “hemos reflexionado a conciencia” sobre el tema/hecho que sea. 

La conciencia implica acción, hacer algo. “Actuamos a conciencia” cuando aquello que hacemos se realiza bajo la perspectiva de lo que está bien y lo que está mal. Me gustaría aclarar que ese bien y ese mal no es igual para todos si no que estará construido por el contexto sociocultural al que pertenezcamos.

Algunos ejemplos serían:

– Tenía mala conciencia por haber hecho eso.

– Hizo el trabajo a conciencia.

– Se ha esforzado a conciencia para ganar.

– Debemos concienciar a la población de la importancia del reciclaje.

– Juzga a conciencia las mentiras que le dijo.

CONSCIENCIA

Hablamos de consciencia cuando pasamos a referirnos a los estados mentales y subjetivos. El proceso de reflexionar, de darnos cuenta de las cosas, nos lleva a ser conscientes de nosotros mismos, de lo que estamos pensando. Utilizaremos la palabra consciencia sin riesgo de equivocarnos cuando hablemos desde el punto de vista psicológico (en contraposición a conciencia que tiene un punto de vista social). Ya no se trata del resultado de la reflexión si no del hecho de haber reflexionado.

Estar despiertos, en estado de vigilia, implica “estar o ser conscientes” porque podemos darnos cuenta de nosotros mismos, de nuestra identidad, del yo. Nos reconocemos e identificamos los rasgos de personalidad que nos hacen ser quien somos. 

Cuando nos despertamos tomamos consciencia de nuestro propio ser, sabemos que no seguimos dormidos, nos encontramos en un estado consciente. Siendo conscientes podemos escoger nuestros focos de atención, recordar información a voluntad, realizar las actividades que deseemos a lo largo del día, relacionarnos que otras personas, etc. 

Algunos ejemplos serían:

  • Al despertar se hizo consciente de su situación
  • Meditar le hace ser consciente de sí mismo
  • El miedo le hizo consciente del peligro
  • Ese golpe le hizo perder la consciencia
  • Durante el examen tomó consciencia de todo lo que sabía.

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