Crecimiento personal: evolución y cambio

Al hablar de crecimiento personal muchas personas piensan que es algo ajeno a ellos, nada más lejos de la realidad. Los seres humanos a lo largo de nuestra vida estamos en constante evolución. Cada experiencia implica un nuevo aprendizaje. Nuestro cerebro está en constante cambio. Es un falso mito la idea de que el cerebro deja de desarrollarse al llegar a la edad adulta, al contrario nuestro cerebro se está regenerando constantemente, moldeándose y adaptándose. Es lo que se conoce como plasticidad neuronal.

Por ello, hablar de crecimiento personal es ser conscientes de todo aquello que podemos hacer para mejorar nuestra vida según nuestros deseos y expectativas. Esto se debe a que el cambio personal nunca puede ser impuesto. Cuando nos encontramos viviendo de una forma rutinaria y pasiva, no somos conscientes de que el cambio es necesario. La percepción de nuestra necesidad de evolución se ve tan limitada que prácticamente no la percibimos. Nos instalamos en un modo de vida automático que crea una falsa sensación de satisfacción. En este estado nos vemos limitados a nivel mental, nos cuesta generar ideas propias y tendemos a aceptar, con más facilidad, las ideas populares.

Cuando tomamos conciencia de ello, sentimos que deseamos hacer uno o varios cambios en nuestra vida. Aprender una nueva habilidad, comer de forma más saludable, empezar a hacer ejercicio físico, mejorar algún aspecto de nuestra personalidad, leer más… El cambio debe surgir del interior. A veces esa necesidad aparece de manera espontánea, pero normalmente, la verás después de alguna experiencia negativa que hayamos vivido y que nos haga darnos cuenta del estancamiento en el que nos encontrábamos. La forma de darnos cuenta que se ha producido ese desajuste entre los nuevos sentimientos y deseos es que tendremos la necesidad de tomar acción, de lo contrario sentiremos malestar.

La búsqueda de la coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos es la que permite que evolucionemos como personas. A nuestro cerebro le encanta la coherencia y confirmar sus creencias, por eso nos impulsará al cambio a través de las sensaciones de desasosiego, intranquilidad e incluso sensación de vacío. Esa es su forma de decirnos que algo no va bien. En caso de que ignoremos esa alerta, y debido como decía, a que a nuestro cerebro no le gusta la incoherencia, tratará de buscarla en antiguos patrones devolviéndonos a nuestro estado inicial de comportamiento, es ahí cuando no aprendemos de nuestra experiencia para mejorar.

La motivación para crecer como persona debe surgir de ti y dependerá de tus necesidades y tus deseos. Cada persona querrá crecer en un área, según sus intereses. Es un error pensar que el crecimiento personal está ligado exclusivamente al crecimiento espiritual. La espiritualidad es solo un área de desarrollo más.

Se trata de dejar de lado la pasividad y tomar conciencia de las acciones que podemos llevar a cabo para vivir la vida que deseamos de acuerdo a lo que sentimos, sin conformarnos. Esa es la verdadera esencia del crecimiento personal.

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