El reto de la integración

Las primeras sociedades humanas tenían una forma de vida centrada en la subsistencia, necesitaban recursos, básicamente alimentos, para poder sobrevivir. Poco a poco esas sociedades fueron creciendo al comprender que cuantos más individuos fuesen, mejor se garantizaba su vida. Cuando pensamos en esas primeras sociedades primitivas nos parecen muy lejanas en el tiempo, podemos pensar en ellas con curiosidad pero no nos identificamos. Nada más lejos de la realidad. Compartimos con ellos más del 99% de los genes. Somos seres prehistóricos en un mundo moderno. 

Cuando reflexionamos sobre esa afirmación surgen varias preguntas relacionadas a nuestro estilo de vida actual en comparación con el de entonces. Qué sentían? Cómo eran sus relaciones sociales? Qué clase de actividad física hacían? Cómo dormían? En qué creían? 

En la actualidad tenemos acceso a mucha información, aunque la mayoría de las veces es contradictoria. Surgen toda clase de modas asociadas al estilo de vida. Buscamos consuelo en las adicciones a la comida, evadir nuestra realidad refugiándonos en las redes sociales o en el consumo de sustancias. Dormimos mal. No cuidamos nuestras relaciones. Nos aislamos. Nos alejamos cada vez más de los aspectos espirituales.

Nuestro cuerpo y nuestro cerebro están preparados para afrontar estas formas de vida actuales? La respuesta es claramente, no. Y prueba de ello son la múltiples enfermedades que enfrentamos hoy en día. El incremento de la diabetes tipo II, los desordenes hormonales, las enfermedades cardiacas, el cáncer, el estrés y la ansiedad, la depresión, demencias… Si revisamos los principales motivos de muerte de hace unos 150 años hacia atrás, hasta la prehistoria, observaremos que la mayoría de muertes se daban por procesos infecciosos, accidentes, problemas perinatales, acciones violentas o vejez.  

Nuestro estilo de vida afecta a muestra forma de morir. Esa es una verdad que nos cuesta admitir hasta que ya es demasiado tarde. Y, lógicamente, no podemos dar marcha atrás en el tiempo hacia épocas pasadas, ni tampoco sería deseable. Vivimos en una era maravillosa de avances científicos, socioculturales y tecnológicos que nos permiten conocer nuestra complejidad y nos dan la potencialidad de ser mejores, si eso es lo que queremos. Podemos cambiar la tendencia y buscar la mejor versión de nosotros mismos. Comportarnos de acuerdo a nuestra esencia humana marcada en nuestro ADN desde el pasado más remoto, viviendo en armonía e integrados con todos nuestros conocimientos y avances actuales, y todos los que vendrán. 

Centrándonos en quiénes somos como especie podremos empezar a ajustar nuestros comportamientos hacia un estilo de vida real y asociado a nuestra naturaleza humana. Para ello podemos marcarnos como guía el trabajar de forma global enfocándonos en nuestra salud mental, física, social y espiritual. De esta forma, podremos lograr la mejor versión de nosotros mismos a través de la integración de todos esos aspectos, ya que si los abordamos de forma aislada nuestros logros solo serán parciales.

La diversidad forma parte de nuestra esencia y conforma la unidad. 

Desde el Blog de TrueMind vamos a analizar y discutir temas relacionados con estos aspectos fundamentales. Debatiremos sobre el papel de la psicología actual. Determinaremos nuevos rumbos, nuevas estrategias y buscaremos las mejores herramientas para ti.

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